jueves, 9 de junio de 2011

El correcto precalentamiento hace que el delantero convierta goles

La postal es típica. Un hombre y una mujer se frotan a sí mismos como si fueran dos víboras peleando para ver cuál estrangula a la otra. El manoteo se repliega por cada milímetro de los cuerpos y las respiraciones se tornan fuertes, exageradas y aliviantes. La ropa comienza a caer, el pantalón cuesta en salir y la remera despeina en su trayecto a la ignición.


La previa existe y es la antesala al sexo indiscriminado. Es ese momento en el restaurant esperando que el mozo se digne a traer los platos y la impaciencia solo se calma con pan. Son los segundos previos de incertidumbre antes de que salga el equipo a la cancha.

¿Qué tanta importancia tiene esta antesala al infierno en el coito? Parece ser que mucha. Según una investigación realizada por la Universidad de Massachusets sobre 2 mil hombres heterosexuales en 2008, el 43 por ciento afirmó que si la previa no es candente el sexo por lo general es básico.

La cosa cambia entre las 3 mil y medio de mujeres encuestadas, que aseguraron que si los muchachos “no hacen bien lo suyo” se les complica bastante llegar al tan ansiado orgasmo, la gloria en el Monte Olimpo. En el caso del bando femenino un 63 por ciento de las señoritas (o señoras) consultadas aseguraron que una buena previa refleja sexo de calidad.

La sexóloga Vilma Pueyrredón nos explica la importancia de esta práctica: “Es vital para el sexo que haya una preparación en lso cuerpos. Los niveles de testosterona suben y por onda la mente se predispone a lo que va a suceder. Está fuertemente relacionado lo que sucede en la previa con lo que pueda resultar en el coito, hasta me animo a decir que determinante”.

¿Toquetear genitales, realizar fellatios o sussurrarse barbaridades al oído? Todo suma a la hora de preparar el terreno para una buena galopada. Se puede simplificar con una costumbre bien argentina: el mate. En las reuniones sociales criollas (y uruguayas) nunca falta el termo, el mate, la bombilla y la amistad. ¿Pero cómo hay que hacer para obtener una chupada placentera? Calentando la pava y toqueteando la yerba.




FACUNDO MICHAEL SOLER

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